El sentimiento que me despierta el leer sobre la revolución de Egipto es el sentimiento de admiración, saber que fue un acto promovido por estudiantes resulta ser un hecho bastante envidiable en nuestro caso colombiano, pues estos jóvenes que se llenaron de valentía y explotaron ante la subordinación e injusticias que su pueblo sufría levantaron su voz para ser atendidos y escuchados, situación que en nuestro pueblo colombiano no se ha podido presenciar tan acertados hechos.
Todo nuestro pueblo colombiano incluyéndome, no reacciona ante todas las imposiciones e injusticias en las que vivimos. Quizá un motivo para que nuestra sociedad actúe de esta manera es la poca creencia que tenemos en nosotros mismos como pueblo, creemos que la última y verdadera palabra la tienen los que nos rigen con poder, como ejemplo puede nombrarse al Estado, vemos a éste régimen como especie de un monstruo que nos opaca y calla nuestra opinión. Realmente no sabría que se puede hacer ante esta penosa y débil actitud, pues pueden hacer con nosotros lo que quieran y nosotros mismos no somos capaz de exigir justicia. Será muy complejo cambiar la mentalidad de cada uno de nosotros pues somos una sociedad arraigada a las costumbres y a la tradición. Estoy segura que mas de muchos quisieran ser escuchados y sienten la ilusión de que algún día podamos protestar y exigir todo aquello que como seres humanos necesitamos, esa mentalidad y esa iniciativa es la que necesitamos para que en cierto momento podamos hacer lo que muchos países hacen o lo que hizo en este caso Egipto. Una revolución para una vida mejor.
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